
Hugo Boss lanza XX y XY, una revolucionaria pareja de perfumes que traduce, en forma de esencia, los nuevos códigos de relación entre hombres y mujeres. Para ello cuentan con la imagen de Jonathan Rhys Meyers, a quien entrevistamos en exclusiva para man en Londres.
¿Qué te atrajo de Hugo para convertirte en su imagen?
Son gente muy fresca, y así son sus perfumes. Ponen mucha atención en cómo evolucionan los conceptos de moda y belleza, porque lo que es cool hoy puede no serlo mañana.
Sus fragancias son urbanas, transgresoras… ¿Te identificas?
Bueno creo que se podría decir de mí que soy un transgresor… Pero eso es algo bastante peligroso para mí como ser humano. Y con esto no quiero parecer ‘guay’… (risas). Es simplemente un rasgo de mi carácter que, en el día a día, es mucho menos excitante de lo que la gente cree. En cuanto al aspecto urbano me veo totalmente identificado porque lo urbano es lo que pasa en la calle y yo he vivido, literalmente, en la calle algunos años de mi vida.
Estas fragancias de la firma alemana están basadas en la dualidad y en una nueva guerra de sexos...
Las normas tradicionales en la pareja han muerto. La idea de que un chico conoce a una chica, se casan y tienen hijos ya no es tan habitual. La familia ha cambiado. Las chicas están interesadas en otras cosas. El mundo necesita más niños, pero la gente busca otras experiencias vitales.
¿Es muy diferente trabajar para una película a hacerlo para un spot de televisión o también creas un personaje para ese tipo de rodajes?
No soy muy bueno investigando para crear un personaje ni siquiera en las películas que ruedo. Pero creo que es una forma de trabajar muy diferente. En un anuncio de televisión todo tiene que ser muy fresco, muy inmediato, en conjunción con lo que la marca espera de ti.
Decías que no eres muy bueno investigando a la hora de crear personajes… ¿Cómo lo haces entonces?
Hay actores que antes de enfrentarse a un papel tienen que saberlo todo sobre él. A mí eso no me interesa, yo prefiero descubrir lo que el personaje tiene que contarme. Es un proceso de descubrimiento. Todo lo que pasa fuera no me interesa.
Rodaste una de tus primeras películas en España… ¿Qué proyectos tienes ahora entre manos?
Fui a España para rodar La lengua asesina. Creo que nadie la ha visto… Yo no, desde luego… era terrible. Aunque ahora que lo recuerdo una tía mía si la vio una noche en la televisión. Me llamó para decirme que era la peor película que había visto en su vida (risas). Ahora estoy con un rodaje del que no te puedo contar mucho.
Cuando un actor hace de modelo todo parece en orden. Cuando pasa al revés, le llueven las críticas...
Bueno, cuando un actor hace de modelo hay un factor que, de alguna manera, le hace apto para ese papel y que es la fotogenia. Además, tenemos recursos para interpretar distintos tipos de personajes. Cuando sucede al revés, la fotogenia está más que asegurada, pero no siempre ocurre lo mismo con la segunda parte necesaria para ser actor o actriz.
Eres considerado uno de los actores más sexis del momento… ¿Qué opinas al respecto?
No creo en esas cosas. Yo, por mi fisonomía, puedo llegar a tener una imagen de chico duro, con cierto atractivo sexual… Siendo honestos nunca tuve el aspecto de una dulce caja de bombones. Más bien se puede decir que siempre he resultado diferente.
Pareces estar en forma… ¿Cómo te cuidas?
Voy mucho al gimnasio. Cuando entreno consigo desconectarme de todo durante una hora. Consigo frenar mi cabeza a través del dolor físico que se produce en el entrenamiento.
¿Tienes algún truco que te ayude a estar bien físicamente?
No salir a muchas fiestas, beber mucha agua, comer bien y dormir lo necesario. Creo más en cómo te cuidas por dentro que por fuera. Pienso que eres lo que comes. Los tratamientos ayudan, pero no tengo una gran colección de cremas. Parece que hoy los nombres necesitan convertirse rápidamente en marcas que poder vender a nivel global…
¿Te has sentido así en algún momento?
En el momento en que alguien paga por algo eso se convierte en una marca. Es algo muy capitalista, muy de estos momentos que corren.